
PODEMOS!!!!!
El “Guaje”, imparable, selló la rotunda superioridad de España sobre Rusia, marcando los tres primeros tantos del equipo nacional.La selección decidió el partido en la primera mitad, en la que fue obligada a más, y en la segunda arrolló a su adversario.Campo. Estadio Tivoli de Innsbruck. Lleno: 30.000 espectadores, la mitad de ellos, seguidores de España, en torno a 15.000. Acudieron al partido los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Leticia. Empezó a llover una hora antes de comenzar el encuentro, tal y como se había anunciado y no dejó de hacerlo durante todo el choque. España vistió de local, lo que le permitió lucir su atuendo habitual, es decir, camiseta roja y calzón azul muy oscuro; Rusia, completamente de blanco.Tres cuartos de hora antes de comenzar el partido, españoles y rusos saltaron a calentar. Llevaba lloviendo poco más de media hora y se cumplía así el anuncio de la víspera: sol y calor por la mañana, y agua, por la tarde. A esa hora el campo ya estaba prácticamente lleno, más de la mitad de las gradas ocupadas por seguidores españoles. A las 17.30, Jesús Paredes, ayudante de Luis Aragonés, repartió petos entre los titulares para el último entrenamiento: verdes, para los cuatro defensas y el volante de contención, Ramos, Marchena, Puyol, Capdevila y Senna; camisetas amarillas para Iniesta, Silva y Villa. Xavi Hernández y Torres no se pusieron petos: vistieron de azul marino impecable. Casi todo lo previsto menos una cosa, la aparición mortífera de David Villa, que cerró su noche grande con la selección haciendo tres dianas, el sueño de todo depredador que se precie y, por cierto, en una fase final de Eurocopa, suceso histórico.
A los diez minutos de juego parecía estar claro a lo que iba a enfrentarse España. Una sorpresa: Rusia no se agazapaba en torno a su guardameta Akinfeev, sino que le discutía a la selección de Luis Aragonés el control del partido y del balón, que no tuvo Xavi tanto con lo que eso supone. Aunque en punta sólo jugaba el gigantesco Pavilyuchenko, a él se sumaban en cualquier acción ofensiva Semsov y Bilyaletdinov. Menos cerrada de lo previsto y, en efecto, como se temía, muy rápida, Rusia tuvo el balón no menos que España en los primeros compases si bien sin crear peligro. El que lo creó fue Villa, que, a los diez minutos largos, paró un balón y remató en buena posición sin encontrar puerta.Hasta los 20 no encontró España un momento de tranquilidad. Rusia apretaba de lo lindo y la selección no acababa de hallar el espacio preciso. Segundos antes de ése momento, la selección se topó con un túnel muy claro por el que plantarse ante el cancerbero ruso. A Torres le llegó un balón largo que recogió a la carrera como en él es habitual. Fernando se fue con el cuero pegado a la bota, luchó con su marcador, el esférico rebotó y quedó a pies del “Niño”, que burló al guardameta Akynfeev y cedió al “Guaje” Villa para que éste marcara a placer. Era el primer rayo de luz bajo la lluvia de Innsbruck. Un gol de enorme valor, parecía.
Pero Rusia no se achicó y volvió a lo suyo. Moviendo bien el balón, consciente ya de que debía incluso arriesgar más de lo que, sorprendentemente, había hecho. Un ataque blanco al área de Casillas acabó con el cuero rechazado por el poste izquierdo del guardameta a remate de Zyrianov. La réplica fue inmediata: Villa y Torres, en perfecta conexión enhebraron un ataque, que finalizó Fernando rematando fuera por poco. Pasada la media hora fue el muy activo Villa el que obligó a un nuevo esfuerzo de Akynfeev. España ganaba y quería ganar por más.Hasta el momento en el que amplió su ventaja, la selección optó por dejar el balón a los rusos para jugar como se presumía que debían haber hecho ellos. España pasó apuros defensivos, fue acometida por un equipo que fabricaba buen fútbol, pero que lo finalizaba sin claridad (aunque una salida de Casillas hizo que los aficionados españoles coreasen su nombre) y respondía, superando con frecuencia a la zaga blanca. A los 44 minutos de partido, la selección volvió a dar muestras de su contundencia ofensiva, en un tiempo con más potencia de fuego que juego elaborado: Iniesta entró por la derecha y metió un precioso pase a Villa, en situación legal por centímetros. El “Guaje” tampoco perdonó esta vez y fusiló por bajo a Akynfeev.
El contundente dos-cero varió los parámetros del partido, que España intentó amarrar desde la contención. No había necesidad de más hasta esos momentos, porque Rusia, además, no estaba ya en las condiciones físicas de la primera mitad. Cuando Luis sustituyó al incisivo Fernando Torres por un hombre más de contención, Cesc, quedó claro que España jugaba a dos cosas: asegurar el partido y los tobillos del “Niño”. Quedaban poco más de 30 minutos de encuentro, pero la sustitución era significativa, porque con ella, España volvía al 4-1-4-1.España se sintió cómoda con la variante, que ya sabemos lo bien que utiliza, con la ventaja, por supuesto, pues el segundo tanto cayó como una losa sobre los rusos, y con el bajón de Rusia, que ya no podía responder físicamente como en la primera mitad. El devenir del encuentro revertió a la selección hacia su fútbol de toque. La suma de todas esas circunstancias permitió que el equipo dispusiera de media docena de contragolpes claros ante un rival aniquilado en el marcador, en el juego y en lo moral.
El último tramo del partido lo jugó España con gran comodidad. Ya tenía el balón. Ya tenía espacios. Estaba, pues, donde quería estar y con claro margen. Hiddink estaba justo donde no quería que estuviera Rusia. Sin signos aparentes que lo justificaran a los 70 minutos sustituyó a Bystrov, que llevaba 24 minutos en el campo. Ésa acción desesperada explicaba la situación de Rusia, a la que su propia afición abroncó ante su inferioridad manifiesta. Cinco minutos más tarde, Villa rubricó su sensacional noche con otra diana, aprovechando una cesión de Ces para vencer por bajo a Akynfeev. Llegarían aún dos goles más, uno por equipo, pero en los cinco últimos minutos, con todo definitivamente resuelto mucho antes.La contundente y magnífica victoria de España es un bidón de gasolina, al precio que sea, para una selección que afrontará lo que viene, Suecia y Grecia, desde una posición de ventaja. Justo es decir que se lo ganó con enorme claridad, sufriendo al principio e imponiéndose arrolladoramente en cuanto el “Guaje” abrió el melón.
Ficha técnica.
España, 4 (Villa, tres, y Cesc); Rusia, 1 (Paviluchenko).
España: Casillas; Sergio Ramos, Marchena, Puyol, Capdevila; Senna; Iniesta (Cazorla, 62 minutos), Xavi, Silva (Xabi Alonso, 76 minutos); Torres (Cesc, 54 minutos) y Villa.
Rusia: Akinfeev; Anyukov, Kolodin, Shirokov, Zhirkov; Sychev (Bystrov, 46 minutos; Adamov, 70 minutos)), Zyrianov, Semak, Semshov (Torbinski, 58 minutos), Bylyatedinov; Pavilyuchenko.
Árbitro. El colegiado austriaco Konrad Plautz.
Goles:1-0 (20 minutos). Balón largo de Capdevila a Torres, que salva a su marcador, elude al portero ruso y cede a Villa para que éste marque a puerta vacía.2-0 (44 minutos). Balón en profundidad de Iniesta a Villa, que recibe en posición legal y bate por bajo a Akynfeev. 3-0 (75 minutos). Cesc cede a Villa, que se desembaraza de su marcador y bate al portero por bajo.3-1 (85 minutos). Córner sobre el área de Casillas que cabecea Pavilyuchenko.4-1 (89 minutos). Internada de Villa por la izquierda, cede en parábola a Xavi, remata éste, rechaza el portero y Cesc, en plancha, marca.
Fuente: Diario AS y Gabinete de prensa de RFEF

0 comentarios:
Publicar un comentario